Amor, Aniversario, Sorteo

san valentin

Hoy la cosa va de amor. Del amor a mi trabajo. De mi amor por Minimís. Hace poco leí una frase con la que no pude estar más de acuerdo: “Trabajar duro por algo que no nos interesa se llama estrés, trabajar duro por algo que amamos se llama pasión”.

Febrero de 2010. Decido abandonar mi carrera profesional en el audiovisual para dedicarme exclusivamente a Minimís. Me hago autónoma. Comienza el trabajo duro. Con mucha ilusión e inexperiencia.

Febrero de 2016. Han pasado 6 años, nada más y nada menos. Sigo con la misma o más ilusión. Cuento con más experiencia que antes, aunque cada paso y cada reto me hace sentir novata. He tenido momentos mejores y peores. Me he reinventado. Y aquí sigo. A veces me parece increíble. Hoy pienso y siento que no podría trabajar en otra cosa. Que tomé una de las decisiones más acertadas de mi vida. Trabajo mucho, pero amo mi trabajo.

De Barcelona a Valencia. Cinco cambios de taller. El primero en la c/ Padilla, una habitación compartida con mi pareja de aquel entonces, un escritorio y poco más. El segundo en la c/ Sant Pau, un espacio diáfano que hacía las veces de comedor, taller y habitación de invitados (cuando vives fuera de tu ciudad, recibes muchas y buenas visitas). El tercero, ya en Valencia, una habitación amplia en el eixample, dentro de mi propia casa. Cuatro años trabajando muy a gusto, pero muy sola también. Dándote cuenta que vas casi en pijama cuando vas a llamar al mensajero para que venga a recoger los pedidos del día… Fatal. El cuarto, la Bamba, el mejor hasta el momento. Un bonito espacio compartido con las que ahora son mis amigas, mis niñas. Mis chicas UO*, Ele y Marta, que diseñaron el espacio con tremendo gusto, y todo el equipo de niñas (y niño) que han ido formando en este último año: Anna, Elisa, Carla, mi ‘Rousi’ querida. Y much@s más. Bonic*s a rabiar. Y qué decir de mis otros compis, Esperanza, María Moimarie, María Benavent, Izzy, Ricardo… Más que compis, amig*s. Cuán importante es compartir tus experiencias con gente que está en tus mismas condiciones. Gente que trabaja por cuenta propia y que entiende a la perfección tus alegrías y miserias. Un año de empatía, sinergias, aprendizaje, amor, amistad, compañerismo. He aprendido mucho con ellas y espero que ellas hayan aprendido conmigo. Y lo vamos a seguir haciendo, aunque haya llegado el momento de cambiar de nuevo de estudio. Sin dramas. Así lo hemos decidido. Porque estamos a cinco minutos y vamos a seguir comiendo casi todos los días juntas. Porque sabemos, que ahora que no compartimos espacio, vamos a ser capaces de hacer más cosas juntas, y lo vamos a hacer (de hecho, en unos pocos días podréis ver la primera acción). De la Bamba me llevo AMOR, mucho AMOR. Gente de la buena.

En este último año Minimís ha crecido mucho, física y emocionalmente. Nos hemos reinventado. Y nos hemos transformado. Las Minimís siguen siendo unas muñecas adorables, pero ya no son aquellas muñequitas de fieltro de 8cm hechas a imagen y semejanza de quien fuera, las que dieron nombre a la marca, ahora son muñecas de casi 60cm. Abrazables y achuchables. Han crecido considerablemente y no cabemos todas en la Bamba. Necesitábamos ya desde hace tiempo un espacio más grande donde poder trabajar y hace muy pocas semanas lo encontramos: nuestro quinto taller. Una planta baja en pleno corazón de Ruzafa. Un espacio diáfano con una terraza interior que quita el sentido. Lo vi y supe que era para mí. Estaba en el barrio que quería, cerca de la Bamba y del mercado (soy incapaz ya de comprar en otro sitio), y de mi casa, claro. Está en una calle muy pequeñita, tan sólo una manzana, que cuenta con unos seis o siete talleres/estudios más. La calle del Pintor Gisbert, ya con nombre artístico. La calle del Dulce de Leche, el sitio de moda para tomar un brunch. Mi vecina (puerta con puerta) es Irina, amiga mía desde hace más de 20 años (esto me hace ver que nos hacemos mayores o viéjovenes, que suena mejor). Ella se dedica a la cerámica y tiene un gusto exquisito y delicioso. Pero lo mejor de lo mejor y que para mí tiene una gran carga emocional es que mis padres se conocieron en esta calle, allá por los años 60, en un guateque en uno de los patios de enfrente. Quizás gran parte de esta emoción reside en que en mayo hará 10 años que mi padre no está con nosotros. Él no llegó a conocer Minimís. Posiblemente hubiera sido el más reacio a entender que yo dejara un buen trabajo en el audiovisual para dedicarme a hacer muñecas, pero sé que ahora estaría muy orgulloso de ello y compartiría conmigo toda la ilusión.

Para mí, mudarme a este nuevo espacio significa mucho, es el primer paso para seguir creciendo. Poquito a poco y con paso firme. Porque creo en mi trabajo y amo mi trabajo. Porque sé que hoy no podría trabajar en otra cosa.

Aún queda mucho trabajo para acondicionar mi nuevo taller, pero en apenas dos días ya me siento como en casa. Os iré enseñando todos los avances.

Como diría mi amigo Ferran, soy hija del Pintor Gisbert (como él lo es de Adamo) y hemos venido a fundirnos en un gran abrazo.

Y para celebrar este gran AMOR, nuestros 6 años y todo lo que está por venir, hemos decidido hacer dos súper sorteos (en facebook e instagram). Sólo nos tenéis que decir con qué muñeca/o habéis sentido un flechazo absoluto y el premio será ese, el que hayáis elegido. Podéis participar en los dos sorteos, aunque sólo optaréis a un premio, así hay dos ganadores. El sorteo finalizará el próximo domingo, 21 de febrero, a las 23.59h.

Esta semana habrá más sorpresas… ¡No se me despisten!

sorteo 6 años y estudio