Valencia y las Fallas

Valencia da el pistoletazo de salida a las Fallas. La ciudad huele a pólvora, la música de las bandas suena por todos los rincones, el PEIM de los petardos resuena en los oidos y las falleras invaden la ciudad… ¡Y yo voy a verlo! Han sido unas semanas muy duras de trabajo y necesito un poco de descanso y diversión. ¡Feliz fin de semana a tod@s!

Un beso,

Irene

 

Minimis, Ausonia y AECC (I)

Rosa, embajadora de “Junt@s somos más fuertes”

En febrero hará tres años que decidí abandonar mi carrera profesional en televisión para dedicarme exclusivamente a Minimís. Muerta de miedo y con muchas inseguridades (y con un poco de escepticismo de l@s que me rodeaban), daba carpetazo a varios años de rodajes, entrevistas, viajes y muuuchas horas de trabajo. No fue una decisión fácil. No sólo se trataba de crear cosas bonitas, de dar rienda suelta a la imaginación, no. Eso es lo bonito (al menos para mí), lo que se ve, pero detrás hay muchas más cosas. Trabajar por cuenta propia, llevar una mini-empresa cuesta lo suyo, y más cuando careces de todos los conocimientos que debes tener (aunque hagas cursos e intentes solucionar estas carencias). Pero soy cabezota, y me lancé a la piscina, o más bien al océano. Debía dar el paso. No podía soportar la idea de verme en un futuro preguntándome obsesivamente “¿Qué hubiera pasado si hubiera apostado ciegamente por Minimís?”, mientras pasaba las horas muertas en un rodaje (que os aseguro que son muchas). Y aquí estoy hoy, en ese futuro, sin arrepentirme ni un ápice de lo que hice, y feliz, muy feliz por todas las cosas que he conseguido en este tiempo… ¿Quién me iba a decir a mí, cuando empecé en esta andadura (sin mirar mucho más allá del futuro más inmediato) que empresas como Shiseido, L’Orèal, Chicco o ahora mismo Ausonia y la AECC contarían con mi trabajo para realizar sus diferentes campañas? ¡INCREIBLE, PERO CIERTO! Y aquí estoy, flotando en las nubes…

Bueno, no me enrollo más, porque este pretende ser un post sobre cómo surgió nuestra colaboración con Ausonia y la AECC en la Campaña contra el Cáncer de mama 2013. Se trata de una primera entrega, porque aún quedan muchas sorpresas por desvelar ;)

Y no puedo empezar sin nombrar a Carmen, autora del blog Milowcost, ya que sin ella “CH” no hubiera contactado conmigo. Ella nos recomendó cuando CH le preguntó si conocía a alguien que hiciera muñecas de fieltro personalizadas para un proyecto muy especial, sin apenas conocernos, y le dijo: “Sí, Minimís, sin lugar a dudas, ella se dedica a este tipo de trabajos”. Carmen no sabe lo agradecida que le estaré eternamente por ello…

Recibí la llamada de CH, una de las chicas más encantadoras con las que he tenido el placer de trabajar. Era principios de diciembre, plena campaña de Navidad (ley de Murphy). Me contó por encima, sin poderme decir aún quiénes eran los clientes. Necesitaban una gran cantidad de muñecas, en forma de colgante, para mediados de diciembre… Ufff! ¿Cómo? Me decía que era una acción que tendría mucha repercusión. Cuando te ofrecen una oportunidad así no la puedes desaprovechar. Dije que sí, claro, que lo intentaría por todos los medios, ya me veía sin dormir durante 15 días… Esa noche no dormí. Nerviosa y con los pies en la tierra pensé que era inviable. Cinco ferias por delante en un mes, con la consecuente producción y viajes varios más tal cantidad de muñecas era… Imposible. Pasaron los días y CH no llamaba; yo sumergida en la vorágine feriante, tampoco le llamaba, quizás con la ilusión de que la entrega se alargara. Y efectivamente. Un día, volví a recibir la llamada de CH, me dijo que sentía mucho la tardanza pero que la decisión de nuestra colaboración debía pasar muchos filtros y que por fin me podía desvelar. Los clientes eran Ausonia y AECC, unos y otros estaban encantados con las Minimís, que nos habían dado el ok y que por fin podía contarme un poquito más.

CH me explicaba que desde hace cinco años, Arbora Ausonia destina una parte importante de sus ventas a luchar contra el cáncer de mama de la mano de la AECC. Este año, con su campaña “Junt@s somos más fuertes” renueva su doble compromiso en la lucha contra la enfermedad: ayuda en la financiación de un tercer proyecto de investigación contra este cáncer y se vuelve a unir a la aecc en la prevención, el diagnóstico precoz y la investigación del cáncer de mama. El propósito de este año es transmitir que el apoyo de los seres queridos es fundamental para afrontar la enfermedad. Y seguía explicándome que era en este propósito donde entraban en juego las Minimís. Ausonia quería conmemorar de forma especial estos cinco años de colaboración creando una colección limitada de muñecas hechas a mano. Esta muñeca, con el característico pañuelo rosa en la cabeza, representaría a todas las mujeres que luchan a diario contra esta enfermedad, pero también a todos aquellos que con su apoyo se solidarizan por la causa.

No grité de la emoción porque una debe parecer profesional, pero sí que logré transmitir a CH lo feliz y la ilusión que me hacía participar en este proyecto. Le conté un poco de mi vida y le expliqué lo ligada que estaba desde bien pequeña a la lucha contra esta enfermedad. Mi madre es presidenta de una mesa desde hace casi 30 años, y es voluntaria casi el mismo tiempo. He vivido la preparación de la Cuestación desde que tengo uso de razón, y cuando por aquel entonces aún se hacía en los colegios, mis hermanos y yo, hucha en mano nos íbamos a recoger dinero por las calles del barrio (con el consiguiente miedo que producía que te la robaran. Nunca lo hicieron). Era pequeña, y no me conformaba simplemente con la hucha, quería poner dinero en la urna, por supuesto. Como no tenía, mi madre o mi padre siempre me daban para poner. Más orgullosa que orgullosa. Me “repateaba” que me dijeran que el dinero se lo quedaban los de la mesa (much@s eran l@s que lo decían), yo sabía que no. Yo sabía que ese dinero iba destinado a la investigación y a la lucha contra el cáncer. Siempre he colaborado, y desde que existe Minimís, lo hago en nombre de ella (aunque bueno, ella y yo somos la misma ;) En el 94 le diagnosticaron un cáncer de colon a mi madre, con tan sólo 47 años, una dura operación y un año de quimio y muuuchos años de revisiones. Lo superó, tengo la suerte de poder decirlo. Gracias a un médico-héroe (como ella dice) y por qué no, porque estaba rodeada de tod@s l@s que la queremos, que somos much@s. Tuvo que dejar el voluntariado en hospitales (no puedes ser voluntaria durante un tiempo si has padecido la enfermedad), pero nunca dejó el voluntariado administrativo. Le llena al máximo. Este año ha vuelto a los hospitales, no es fácil, yo lo veo, pero es fuerte, y da fuerza a los demás. A mí me gustaría tener tiempo para poder dedicarme un poquito a ello… Todo se andará.

Y bueno, que me vuelvo a ir por otros derroteros y lo que os quiero enseñar es parte del trabajo que he realizado. Siento tener unas fotos de tan pésima calidad, pero mientras estuve con esto, la cámara estaba en reparación, y me tuve que conformar con unas fotos bastante malas hechas con la Blackberry.

Hice los primeros prototipos y los clientes eligieron a “Rosa”, como la han bautizado. Era muy importante que el pañuelo resaltara sobre todo lo demás, así que opté por colores neutros para vestirla. Una vez dado el ok, me puse a trabajar en la primera entrega, quedaba muy poco tiempo.

Las primeras unidades (bastantes) irían destinadas a todas las redacciones de revistas femeninas (y portales digitales). Y cada una de ellas llevaría la portada de la publicación a la que iba destinada.

La revista iría dentro del bolso, claro, ya sabéis que las Minimís no van a ningún sitio sin su bolso… (¿será porque yo tampoco?)

Y por fin, después de convertirme por unos días en una máquina de hacer minimís (tal cual), recuperé mi condición de persona humana y envié el paquete a su destino.

Ayer recibí la grata noticia de que ya se podía hacer público. Sé que much@s estábais ansios@s por saber. Las muestras de cariño y las felicitaciones recibidas me dejaron extasiada. Muchas gracias a tod@s y cada un@ de vosotr@s, siempre os lo digo, sin vosotr@s nada de esto sería posible y yo no podría vivir mi sueño. Gracias a Carmen, a CH, a la agencia de comunicación, a Ausonia y a AECC, por brindarme la oportunidad de colaborar en este proyecto tan especial. Soy feliz y lo seré durante mucho tiempo.

Sois much@s l@s que nos estáis escribiendo para saber cómo podéis conseguir una, por ahora no están en venta. Esperaremos a que acabe la campaña, a ver qué pasa. Como ya os he dicho quedan varias sorpresas por dar todavía. Sólo os puedo decir que estéis atent@s a nuestra página en facebook o nuestro twitter, y también en la de Ausonia, por supuesto.

Y ya para acabar (que menudo post que os he escrito…) no quiero despedirme sin compartir con vosotr@s el spot que Ausonia y la AECC han hecho para esta campaña… Simplemente me encanta. Podéis verlo pinchando aquí.

Y a todas aquellas que lucháis contra esta enfermedad, os doy toda mi fuerza y apoyo y os deseo toda la suerte del mundo. Rosa ya no está sola y vosotras, tampoco. Junt@s, somos más fuertes, claro que sí.

Un besazo,

Irene

Mimoli, amiga de Minimis

¡Buenos días! Hoy vamos con una de esas historias bonitas que me pasan desde que trabajo en Minimís…

La pasada edición del Nómada Market tuve el placer de conocer y exponer con Sonia, de Mimoli. Bueno, en realidad ya la conocía, ella me compró una bonita minimí llamada Sofía en mi primer Nómada, en abril del 2010, si no recuerdo mal. Y después sucedieron varios encargos.

Pero estas Navidades se trataba de un encuentro especial, habíamos roto la barrera vendedora/clienta y habíamos compartido varias confesiones virtuales… Soy consciente de la felicidad que me aporta trabajar en lo que me gusta, en un proyecto personal por el que aposté y por el que sigo apostando, pero de verdad que no puedo evitar que se me encoja el corazón y se me erice el cuerpo cuando alguien como Sonia, de repente un día, me escribe este mail…

(con su permiso…)

“Hola Irene! He hecho un parón en estos momentos de hiperactividad para darte las gracias. Y dirás por qué,

Soy Sonia, te conocí en un nomada market y te compré una preciosa Sofia, del mismo nombre que mi yaya, también te encargue un Eduardo para regalárselo a mi mejor amiga, y no sabes la ilusión que le hizo.

Pero no es por eso, aunque también…yo antes era abogada, especializada en temas de violencia de género, sufriendo los recortes y los problemas de la administración… y a la vez siempre he diseñado, dibujado, hecho bisutería… Y cuando te conocí y vi tu cara de felicidad por estar haciendo lo que amas, pensé que yo también quería eso! que prefería ver la cara de emoción de la gente al ver mis creaciones que las penas y el sufrimiento que oía a diario, la angustia de tratar de ayudar a personas, cuando no se ponen los medios necesarios por quienes los tienen que poner..

Y así surgió Mimoli…jamás he ido a una feria, un mercadillo…pero mandé la solicitud del Nómada, y salir en la lista a tu lado es lo mejor que me ha pasado en la vida! ni te imaginas lo que me estoy emocionando al escribirte esto!”

Pues eso,  aquí una “mindundi”, con sus inseguridades y miles de defectos,  que no se da cuenta, pero debe ser que transmite la pasión por lo que hace, debe ser… Y eso me hace tremendamente FELIZ.

¡Muchas gracias, Sonia! Gracias por tus palabras y tu apoyo. Y gracias por ese colgante Mimoli tan bonito que me regalaste.

No dejéis de visitar su web, su facebook y la felicitación de Navidad que hizo, es realmente preciosa y se ve claramente el trabajazo de esta gran artista.

Un besazo,

Irene

 

Minimís solidarias

Dedicarme exclusivamente a Minimís me ha dado muchas satisfacciones a lo largo de estos años. Nunca me he arrepentido de haber dejado mi trabajo en el audiovisual para dar rienda suelta a mi proyecto personal. Me tiré a la piscina y aquí sigo, nadando, en los tiempos que corren…

Pero si de algo estoy satisfecha es de haberme ido encontrando por el camino a gente maravillosa que nos ha apoyado infinitamente, nos ha emocionado y nos ha querido hasta la saciedad. No me voy a poner a nombrar a gente porque empezaría a confeccionar una lista interminable, aunque sí puedo decir que sois cada un@ de vosotr@s, sí, l@s que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, que día a día nos leéis, nos comentáis, le dais al “me gusta“, os mantenéis en el anonimato, nos compráis y nos hacéis pedidos, algo muy importante, ya que desgraciadamente no podemos vivir del amor al arte… También me refiero a compañer@s artesan@s, con l@s que comparto gustos, intereses y preocupaciones… Gente a la que me alegro muchísimo de volver a ver cada vez que doy comienzo al montaje de una nueva feria. Con much@s de vosotr@s ha empezado siendo una amistad “virtual” para acabar convirtiéndose en una amistad real, “de carne y hueso”.

Pues bien, hoy os vengo a hablar de una persona que aún no conozco personalmente, pero que tendré el placer de conocer cuando vaya a Madrid a mediados de diciembre. Hace unos meses recibí un correo cuyo asunto decía: “El Baobab Solidario necesita un poco de ayuda”. Lo firmaba A, y en él me contaba, transmitiéndome su pasión e ilusión, que era socia de una ONGD (Organización No Gubernamental de ayuda al Desarrollo) que ayudaba directamente al pueblo malgache. El Baobab Solidario nació como asociación después de haber conocido la realidad de gran parte de la población de Madagascar a través de la familia de un niño, Jessie, que vino a España para ser operado de una grave lesión. Fue acogido por una de sus socias fundadoras durante 10 meses. La relación posterior con la familia, así como con otros amigos malgaches, les llevó a proporcionarles ayuda económica a título particular, así como a embarcarse en la realización de mercadillos con el fin de conseguir fondos que luego envian a Madagascar. Con el ánimo de realizar acciones más coordinadas y de mayor calado, se constituyeron en asociación sin ánimo de lucro.

A me comentaba que conocía mi trabajo a través de una amiga y me preguntaba si me apetecía colaborar con ellos aportando algunos de mis broches para venderlos en los mercadillos que estaban organizando para la campaña de Navidad. Me decía que normalmente, los socios elaboran con sus propias manos algunos jabones, cremas, cojines… para después venderlos en estos mercadillos, pero que ella no era tan “apañada”, que iba a intentar hacer algo, pero que no sabía lo que podía salir. Me pareció muy honesta, la verdad.

Cuando acabé de leer el mail me acordé de una conversación que tuve con un amigo que había pasado una temporada grabando un documental en Madagascar. Me decía que allí hay dinero, pero sólo lo tienen unos pocos, que hay mucha corrupción y que hay gente que vive sin nada… No me lo pensé. Contesté el mail, le dije a A que sí me interesaba colaborar, pero que tenía mucho trabajo en ese momento, que contactaría con ella más adelante.

Recibí una respuesta llena de alegría y tuvo que ser ella de nuevo la que pasado un tiempo, volviera a contactar conmigo (demasiadas cosas en la cabeza…). Ya no quise hacerle esperar más y me puse a trabajar en ello, unas cuantas minimís, otras cuantas mi-nipón y varias Caritas bonitas. Nuestra pequeña aportación para ayudar a corto plazo en la construcción de infraestructuras en la Escuela de las Salinas de Tulear; para crear un dispensario en Tsiroanomadidy; y para llevar las cargas de mantenimiento de la Escuela de los Zafiros, donde se rescatan a muchos niños de la explotación laboral en las minas de la comarca.

Quizás much@s os preguntéis: ¿Y por qué no una ONG que ayude a los más desfavorecidos de aquí, con la que está cayendo? También lo hago, desde mi modesta posición y a título personal. Quizás fue la ilusión y la pasión de A, quizás el acordarme de las palabras de mi amigo, quizás el pensar que hay poblaciones mucho más desfavorecidas que nosotr@s, quizás el imaginarme a un niño o una niña trabajando en una mina, no sé… Quise aportar mi granito de arena.

Los mercaditos se celebrarán la semana que viene en algunas empresas privadas en las que trabajan varios de sus socios. A ya me ha dicho que las Minimís tienen muchos pretendientes antes de que se celebren incluso, y eso me encanta. No debe quedar ni una! :) Me enviarán fotos, así que os lo podré enseñar.

La semana pasada recibí un paquete de A, contenía varios regalitos hechos por los socios y una tarjeta pequeñita que decía: “Quería darte las gracias por ser tan especial… Gracias, gracias y gracias”. Se me encogió el corazón y me sentí tremendamente feliz. Y es que… DEBEMOS SABER QUE CON MUY POCO, SE PUEDE HACER FELIZ A MUCHAS PERSONAS. CON MUY POCO, PODEMOS AYUDAR MUCHO.

Un besazo,

Irene

 

 

 

 

Candy Candy

¡Buenos días!

Cuando recibí el encargo del personaje que hoy os enseño, me teletransporté enseguida a mi más tierna infancia, a los domingos por la tarde, sentada en el sofá en compañía de mis hermanos. A aquella época en la que los cuatro juntos cantábamos a “grito pelao” las sintonías de todos los dibujos animados. A aquella época en la que, llamadme nostálgica, carca o simplemente treintañera, los dibujos que ponían en televisión eran dibujos bonitos (ahora quizás un poquito cursis), con personajes inocentes que protagonizaban verdaderos melodramas y que a mí, como a much@s otr@s, nos encantaban. ¡Vamos, de esos que ya no existen!

Pues bien, el post de hoy va dedicado a J, que me pidió este personaje, y a toda esa generación de treintañeros que vimos esos dibujos. Y por supuesto a ella, a nuestra protagonita, la linda Candy Candy.

Tengo vagos recuerdos de la historia, ya que creo que no fue una serie muy larga y no la repusieron tantas veces como otras, de hecho, creo que ni la repusieron. Pero sí recuerdo perfectamente a esta niñita con sus dos coletas rubias frondosas, y unos ojazos brillantes de los que a menudo salían lágrimas a borbotones… Sí, protagonista de un auténtico dramón, pero seguro, con final feliz.

Para l@s que no la conozcáis, ella es Candy Candy, la original, no su Minimí ;) ¡También reía, no vayáis a pensar que sólo lloraba! :)

J ya la tiene en su poder, junto al Principito (¿quizás el otro protagonista de la serie, del que Candy Candy se enamora perdidamente? ;) Y me escribió para decirme que está contentísima con ellos.

¿Qué? ¿Os ha transportado también a vuestra infancia? ¿Cuáles eran los dibujos que más os gustaban?

Un besazo,

Irene

 

Caritas bonitas, nuevos broches en piel

¡Buenos días!

Por fin tenemos actualizados todos los productos en nuestra web. Os presentamos estos nuevos broches elaborados en piel que ya os medio-mostré en facebook. Tenéis todas las características detalladas en el catálogo.

Disponibles en nuestra tienda online. Si no disponéis de cuenta paypal y preferís pagar mediante transferencia bancaria, enviadnos un e-mail a info@lasminimis.com.

¡Espero que os gusten!

Serie Turbante_Lazo

Serie_Boina

Serie Turbante_Botón

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