sobre mí

Soy Irene, hacedora de muñecas y cosas bonitas. Me encantan los objetos antiguos, esos que cuentan vida; las cajas, de todo tipo; las mercerías y tiendas de telas; los muestrarios, de lo que sea; las cafeterías y bares bonitos que tienen un encanto especial; el material de papelería; las fachadas antiguas; el mar.

De pequeña me encantaba jugar con muñecas, eran mi juguete preferido, el regalo que siempre pedía a los Reyes Magos. Me podía pasar horas en mi habitación encerrada con ellas, cambiándolas una y otra vez de ropa. Eran mis mejores amigas, mis compañeras inseparables.

Ahora de mayor me siguen gustando las muñecas. Esas muñequitas de caritas bonitas, de esas que no puedes evitar exclamar al verlas.

Siempre me ha gustado trabajar con las manos. Y es algo que en mi casa siempre hemos hecho. Mi padre dibujaba y nos ayudaba a hacer todos los ejercicios de plástica; mi madre también era mañosa y nos solía ayudar. Nos acompañaba a las pocas tiendas de manualidades que había en Valencia para que compráramos material. Ella se solía transformar collares y pendientes que no le gustaban del todo y muchas fines de semana nos mantenía entretenidos haciendo y deshaciendo collares que ya no quería, y que nosotros transformábamos en cualquier otra pieza de adorno. Mi iaia y mi tía vivían en el piso de abajo, eran modistas de profesión, y trabajaban en casa. Nosotros pasábamos mucho tiempo con ellas, nos encantaba. Mientras ellas cosían y cosían en sus sillas bajitas de enea, nosotros nos sentábamos a su lado a mirarlas, o jugábamos al escondite entre maniquíes, patrones y revistas de moda, o jugábamos con los botones antiguos que guardaban en cajas de metal. Muchas veces ellas me daban un trocito de tela y me enseñaban a realizar diferentes puntadas…

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