Una historia de verano

¡Hola a tod@s!

El verano se acaba… Comienza la vuelta el cole, pero para nosotras, ¡¡¡unas pequeñitas vacaciones!!! ¡Cómo las necesitamos!

Como much@s de l@s que nos seguís en facebook y twitter sabéis, este verano nuestra estancia vacacional en Valencia se vió truncada por un encargo que recibimos al que no nos pudimos resistir. Se trataba de un pedido para un evento y no os podía contar ni mostrar nada hasta la celebración, pero hoy, que sé que el acontecimiento ha sido todo un éxito, me dispongo a mostraros todos los detalles.

El pedido consistía en la fabricación de cientos y cientos de motivos navideños, en concreto 800, que una conocida marca quería regalar a sus invitados en un showroom relacionado con la Navidad. Como ya sabéis, cada vez se anticipan más los preparativos de estas fiestas, pero cuál fue mi sorpresa cuando Cristina, la persona que contactó conmigo para realizar el pedido, me dijo a principios de agosto que el evento se celebraría el 1 y 2 de septiembre. Uff! Tenía que comprometerme a fabricar 800 bolas de Navidad en unos 15 días, no sabía aún qué diseño iban a tener, la tienda donde compro el fieltro habitualmente estaba cerrada por vacaciones y, para más inri, ese mismo día por la tarde me marchaba a Valencia para pasar unos días con la familia y amigos… =S

No pude decir que no, era un encargo muy interesante, así que me puse manos a la obra, hice todas las gestiones pertinentes, me puse a diseñar prototipos y a estudiar cuál era la forma más rápida de hacerlas.

Una vez elegido el prototipo, y ya a día 16 de agosto, preparé todo el material, que algun@s ya vistéis en facebook.

[singlepic id=806 w=320 h=240 float=center]

Y comencé con ritmo frenético a fabricar bolas de Navidad. 90 al día, ni una más ni una menos, y en diez días estarían listas. No me quedaba otra, ya que el día 27 como muy tarde debían salir para Madrid.

¡Y así fue! Y me siento muy orgullosa de haberlo conseguido. =)

[singlepic id=800 w=320 h=240 float=center] 

Todos los invitados recibirieron un regalo que consistía en estas cuatro bolas de Navidad

[singlepic id=801 w=320 h=240 float=center]

Los colores elegidos estaban relacionados con las diferentes áreas del showroom (qué pena no tener fotos del evento).

[singlepic id=804 w=320 h=240 float=center]

Así fue como envolví los doscientos paquetes de cuatro bolas cada uno. Papel de seda plateado, ideal en Navidad.

[singlepic id=802 w=320 h=240 float=center]

Y cómo si de bombones se tratara, una caja a medida, también plateada, se convertía en la presentación final (***la cajita tenía el logo de la marca en cuestión, pero hemos preferido dejarlo en el anonimato***).

Según me han dicho, a los invitados les encantó. ¡Y eso me hace sentir feliz!

Y ahora, necesitamos unos diítas de receso, disfrutar de unas pequeñas vacaciones, playa, música y buena compañía… Descansar e inspirarnos y volver con fuerza para presentaros un otoño cargado de sorpresas  y novedades.

[singlepic id=805 w=320 h=240 float=center]

A mediados de septiembre me volvéis a tener aquí, mientras tanto os dejo con una imagen que me muestra feliz y contenta, con las 800 bolas terminadas, aunque con cara de haber dormido esa noche 3 horas… =S

Ahora ya puedo decir: ¡¡¡ME VOY DE VACACIONES!!!  ¡Espero veros a tod@s a la vuelta!

Un beso,

Irene

 

 

Share this post
  , , , , , ,


13 thoughts on “Una historia de verano

  1. ¡Guau! Enhorabuena por el trabajazo y por lo bonitas que te quedaron las bolitas. La verdad es que es un poco pronto para empezar con estos preparativos navideños, pero lo importante es que tuvieron éxito :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *